CASO UGA UGA

 CASO UGA UGA

Caso 1

Publicado el 11 sept. 2017
Amigos en un asado

Caso 2

Publicado el 29 sept. 2017
Wallet (Haciendo pedido de comida desde el carro)

Caso 3

Publicado el 27 may. 2018
Uga News

Caso 4

Publicado el 31 jul. 2018
Amigas en restaurante

 

Caso 5

Publicado el 1 ago. 2018
Amigos jugando ping-pong

 

La campaña publicitaria de un banco, bajo el tema de ‘deja de ser un Uga-Uga’, salió al aire en el mes de septiembre del 2017 y ha estado vigente hasta el momento de realización de este análisis. Es una campaña, basada en 400 piezas, lanzada en todos los medios, al parecer, dada su notoriedad y diferenciación, muy exitosa.  Dicha campaña, autodenominada por la entidad como ‘no convencional’ está compuesta por una serie de piezas cuyo storytellingse funda en la misma trama narrativa y en el mismo desenlace.  En el caso que nos ocupa, el de los spots publicados en televisión, canales digitales y redes sociales, siempre se presenta una misma situación de tensión o de crisis, en donde en la trama, en líneas generales: (1) Uno de los involucrados queda en evidencia y, además, es cuestionado por su interlocutor por no poseer la app del banco para hacer operaciones virtuales en su celular, razón por la cual, sorpresivamente se convierte en un cavernícola que gesticula Uga-Uga. Queda claro que el interlocutor que interpela sí hace parte de ese ‘círculo virtuoso’ de usuarios que están en la capacidad de utilizar la app del banco para hacer sus transacciones bancarias en forma rápida y eficiente. (2) Los dos intervinientes son amigos que presentan la misma condición de no tener la app del banco para hacer operaciones virtuales en su celular y, por lo tanto, comparten la misma condición de cavernícolas que gesticulan el Uga-Uga.

En todos los casos aparece el mismo leit motiv: poner en evidencia en los comerciales a los desafortunados que no poseen la app en su celular de BBVA como ‘cavernícolas digitales’, los cuales, gracias al humor negro que se utiliza en los spots, se hacen pasar por seres venidos a menos, experimentando una paradójica condición de atrasados o inferiores no sólo biológica sino mentalmente.

Dado lo anterior, para el Observatorio dicha publicidad incurre en la categoría de intimidación, teniendo en cuenta que encaja en las siguientes tipologías.

 

 

Se asocia el éxito o el fracaso de las personas a nivel social con la adquisición o la no obtención de un producto o servicio.

Este caso se da cuando la publicidad genera en el consumidor temor o aprensión  frente a la idea de logro o de fracaso, en últimas, ante la aceptación o el rechazo de sus congéneres en relación al consumo de ciertos productos o servicios. Precisamente dicho temor no se logra por una exposición razonada de los atributos del producto o el servicio sino por una dinámica de persuasión afectiva, que apela a la fragilidad emocional, fincada en los distintos temores, en los prejuicios sociales o en los sentimientos de frustración del consumidor.

 

Es claro que en la publicidad analizada, así sea a través de la utilización de humor negro,  quienes no cuenten en su celular con el servicio de la app del banco BBVA para hacer operaciones virtuales son asimilados con seres inferiores, atrasados, o pertenecientes a una etapa de precariedad mental respecto a todos aquellos que, a nivel evolutivo, hacen parte del grupo de privilegiados consumidores de este tipo de tecnologías. En el manejo comparativo de los personajes se hace sentir el propósito del anunciante por generar un sentimiento de inferioridad o de desventaja en el consumidor que no acceda a dicho servicio o que decida no tenerlo.

 

Se asocia el éxito o el fracaso de las personas a nivel social con el reconocimiento o la desaprobación del grupo.

Caso que hace referencia, en el plano social, bien sea al reconocimiento de los otros o a su rechazo. Dicha aceptación o rechazo se da por el hecho de pertenecer o no a una categoría de personas o grupo, teniendo en cuenta sus características físicas, deseables o indeseables, tales como  la belleza o la fealdad, sus rasgos de personalidad o determinado rol social, o en donde se hace relevancia a privilegios o desventajas de tipo económico, cultural, o a ciertas competencias, aptitudes y conocimientos.

 

En los distintos spots publicitarios analizados se deja percibir en forma acentuada que ser un cavernícola digital, a nivel social, amerita la desaprobación si no la censura pública, al punto que se recurre a su ridiculización. Eso se deja ver en la actitud desaprobatoria o sojuzgadora de los interlocutores que interpelan a quienes no poseen el servicio y que, por esa misma razón, hace que estos se transformen en cavernícolas. En el momento en el que en dicha publicidad se recurre a la comparación burlesca de dos tipos de personas en relación con el consumo de un servicio, en donde una funge el papel de ser más evolucionada física y mentalmente, y por ende, superior; y otra es presentada como inferior, desprovista, carente, discapacitada, menos favorecida, o cuando simplemente se muestran dos personas que comparten su misma condición de inferioridad, se está intimidando al consumidor, persuadiéndolo a la fuerza, respecto a una identificación hacia lo que socialmente es deseable o indeseable.