El Observatorio Publicitario

El Observatorio Publicitario

El Observatorio Publicitario surge de la iniciativa de un grupo ciudadanos, entre los cuales se cuentan investigadores, consumidores, estudiantes, organizaciones de la sociedad civil, publicistas, trabajadores, etc., los cuales buscan abrir un espacio de reflexión acerca de los alcances de la publicidad en la sociedad contemporánea, con el ánimo de proponer soluciones a las problemáticas derivadas del impacto que los anuncios publicitarios producen en el imaginario social y en el medio ambiente.

Indiscutiblemente la publicidad ha llegado a ocupar un lugar preponderante en el fenómeno  comunicativo y ha despertado tanto elogios como cuestionamientos respecto a su papel en la sociedad, razón por la cual se hizo necesario el desarrollo de una plataforma virtual a través de la cual los interesados en el fenómeno publicitario, y la ciudadanía en general, pudieran participar en una reflexión compartida, en aras de hacer del oficio publicitario una labor socialmente más responsable.

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La sinergia que se da a propósito del concurso simultáneo e interdependiente entre centrales de medios, grupos multimedia, inversionistas en medios, anunciantes, agencias de publicidad, genera una celaje que obstaculiza la comprensión del pivoteo que se da entre la comunicación comercial, entendida como información sobre productos y servicios, y lo que se entiende por sugestión emocional. Es claro que el propósito último de los discursos publicitarios que emiten las agencias y los anunciantes es persuadir al receptor sobre el consumo de lo que se oferta en el mercado, pero, precisamente por la urgencia  del logro, y amparados en la libertad de expresión y en la osadía creativa, aquellos en ocasiones incurren en una serie de abusos contra el consumidor, sobre todo cuando logran sugestionarlo emocionalmente, comprometiendo su credulidad respecto a otras realidades que se agregan al producto o al servicio, y pueden, según el caso, convertirse en formas de engaño. De ahí que, a la hora de promoverlos, no son siempre coherentes con las normativas legales ni con los códigos de auto-regulación que orientan sus actividades comunicativas, en pro del bien común.  De este modo se busca crear un espacio de intervención ciudadana frente a lo que coloquialmente se conoce como la ‘zona gris’ de la publicidad, es decir, aquel lugar que queda de alguna manera desprotegido por la ley, bien sea por parte del marco legal que regula a la publicidad en Colombia, como por el campo de acción del SCAP (Sistema Colombiano de Autorregulación Publicitaria), en el cual se destaca la CONARP (Comisión Nacional de Autorregulación Publicitaria), que funge la labor  de autorregulación ética a través del Código de Autorregulación Publicitaria.

Por momentos se hace imposible saber cuál es el verdadero propósito que subyace a la comunicación publicitaria cuando, en esa amalgama de intereses y de poderes, y bajo el imperativo de estimular el consumo, se terminan sobreponiendo los intereses del mercado sobre las preocupaciones del consumidor en relación con otro tipo de necesidades, y apelando a estrategias que, a la luz de la academia, ocasionan reparos y dilemas éticos[1]. Si la prioridad es generar dividendos para los anunciantes, entonces la información automáticamente deja de ser desinteresada: aparece un elemento dinamizador que se liga a los intereses de estos y que permite o justifica la utilización de todo tipo de medios en la consecución de los fines de venta.

En ese contexto, si se espera que la publicidad tenga una recepción favorable en la ciudadanía, debe pensarse y hacerse desde una actitud crítica y siempre con un ánimo evaluativo. Para ello, el Observatorio Publicitario abre un espacio de información, de diálogo y de creación, no sólo con el propósito de abonar un terreno propicio que permita dar claves importantes a nivel conceptual y gnoseológico para el ejercicio de una  publicidad social y ambientalmente más responsable sino para crear un mecanismo real de observación y de discusión pública, que ponga en equilibrio los puntos en tensión que se dan entre los intereses de los anunciantes, la industria publicitaria y los consumidores, que reclaman su derecho a estar bien informados.

La concepción, diseño y puesta en funcionamiento del Observatorio Publicitario son el producto de un trabajo mancomunado y colaborativo con observatorios de publicidad, que funcionan en otras partes del mundo: el Observatorio Jurídico de la Publicidad, de la Facultad de Comunicación de la Universidad de San Jorge, Zaragoza, España, con el Observatorio Independiente de la Publicidad en Francia (Observatoire Independant de la Publicité), así mismo, con la Asociación Por Una Comunicación Más Responsable (Association Pour Une Communication Plus Responsable), también ubicada en Francia, y de los diálogos académicos en el seno de la CIESPAL (Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina), liderada por el profesor Antonio Caro Almela.

De acuerdo a los intereses del Observatorio, éste trabajará sobre la base del análisis de piezas publicitarias emitidas en Colombia gracias a una parrilla de categorías de estudio, las cuales son: el ecoblanqueamiento (Greenwashing), el publisexismo y la intimidación en publicidad[2].

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[1] Para el Observatorio Publicitario un dilema ético surge de aquella situación conflictiva que puede ocasionar un anuncio publicitario en términos de su impacto en la psiquis de las personas, en la sociedad y en el medio ambiente, y está vinculado con el hecho de que dicho anuncio, al tiempo que debe traer beneficios para un anunciante y para las empresas que actuan en su difusión, no siempre está en concordancia con las necesidades, los derechos y la dignidad de los ciudadanos receptores (consumidores), ni con las prioridades de equilibrio ambiental que demanda el planeta; disyuntiva que exige una postura crítica, reflexiva y dialogante, no sólo por parte de todos aquellos que trabajamos a nivel académico en la investigación en publicidad y en las ciencias sociales sino del gremio publicitario en general. El dilema ético, tal como lo plantea Bauman, en la Ética posmoderna, nace de una realidad en la que debe prevalecer una ética del cuidado del otro, y, en este caso, ese otro no es solamente el anunciante y los medios de comunicación sino una totalidad más compleja y abarcante -sujeto, sociedad y medio ambiente- que tiene las características de un tejido, en el cual, según Guattari, todas las partes se relacionan indisolublemente entre sí, en un vínculo rizomático, de tal suerte que lo que insida  en una de ellas  afectará a todas las demás.

El Observatorio Publicitario parte del principio filosófico que enuncia Edgar Morin, según el cual se reconoce las fuentes de la ética en dos pilares fundamentales, en donde el cuidado del otro debe prevalecer en la medida que se traduce en un bien común; dichos pilares son la solidaridad y la responsabilidad. La premisa es la siguiente: sentirse solidario con la comunidad presupone sentirse responsable. Y la responsabilidad, a su vez, es el resultado de la solidaridad. Realidades dialogantes e interdependientes. En el entorno social, la prevalecencia de los intereses particulares, es la negación de la solidaridad y, por ende, de la responsabilidad.

[2] Es importante poner de presente que el Observatorio Publicitario no tiene un propósito jurídico ni regulatorio, para lo cual existen las autoridades pertinentes, simplemente se propone abrir un espacio de diálogo en donde la ciudadanía y los implicados del sector publicitario tengan la posibilidad de interactuar con los investigadores y a los expertos, particularmente en torno a las problemáticas surgidas en relación con las categorías de análisis, y que de dicha interacción emane una reflexión ética que fortalezca la creación de una publicidad social y ambientalmente más responsable y, por qué no, que esté en condiciones de jalonar la normatividad, precisamente para ponerla a tono con la complejidad de la sociedad contemporánea.

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